martes, 13 de julio de 2010

Gominolas: un cero en nutrición


Carecen de interés nutricional y por su gran contenido en azúcar su consumo habitual fomenta la caries, la obesidad y los malos hábitos alimentarios. Mejor consumirlos sólo de vez en cuando y en pequeñas cantidades
Se componen mayoritariamente ( el 82% del producto) de hidratos de carbono y, dentro de estos, la mayor presencia la ostentan los azúcares sencillos (sacarosa, fructosa, glucosa, maltosa), los menos interesantes desde un punto de vista nutricional; el resto de hidratos desempeñan una función gelificante, como pectinas, gelatinas, almidones y goma arábiga.  Su elaboración es simple. La mezcla se consigue con grandes dosis de azúcares-azúcar, jarabe de glucosa, glucosa, dextrosa, jarabe de caramelo y otros-, que suponen más del 50% del peso de las gominolas. Se añaden los aditivos -aromas, acidulantes, gelificantes y colorantes- y ya está. Las gominolas tipo "nube", además, contienen proteínas lácteas que garantizan la textura esponjosa. Si en lugar de estar cubiertas de azúcar, son brillantes, como los regalices o las fresas, se emplean aceites y ceras que les dan ese brillo.
Los aromas proporcionan olor y sabor, los acidulantes potencian el sabor y sirven como conservantes, los gelificantes permiten las curiosas formas, los colorantes hacen su conocida labor y gelatina, aceites y ceras dan consistencia al producto y lo hacen más atractivo a la vista. La mezcla se introduce en los moldes y se deja reposar hasta que la gelatina enfríe y se obtenga este producto dulce, con la forma deseada, de textura gomosa y pegajosa.
No se trata de un producto banal en lo nutricional. El consumo frecuente de gominolas puede propiciar caries y obesidad, además de malos hábitos alimentarios. Porque tienen mucho azúcar (de media, lo es el 54% de producto, pero en algunas gominolas el azúcar llega a representar más del 70%) y porque tienen un gran poder energético: aportan desde 335 hasta 380 calorías cada cien gramos. Si a todo esto se añade que es un producto que contiene innumerables aditivos (aromas, colorantes, acidulantes, gelificantes, humectante, conservante...), en su mayoría artificiales, y que la mayoría de los fabricantes siguen usando colorantes azoicos, poco convenientes para los niños (puede afectar a su actividad y atención), la conclusión solo puede ser una: las gominolas no aportan nada bueno a nuestra dieta y pueden convertirla en peor y en menos saludable, por lo que no deben convertirse en producto habitual de consumo.
Vía:Consumer

No hay comentarios:

Publicar un comentario

1

Buscar este blog

Related Posts with Thumbnails